Recorrer la geografía argentina es uno de los ejercicios más bellos y estimulantes que se pueden recomendar. E interminable: hay tanto para ver y para disfrutar que no alcanza una vida. Tampoco podés poner excusas, y mucho menos si se trata de las cataratas del Iguazú, tan deslumbrantes como merecedoras de la categoría de maravilla.
El viaje al interior del Parque Nacional Iguazú es un regalo que no podés dejarte de hacerte. Ahí cada minuto es una conexión real con el espíritu de la naturaleza. Y escuchar el rugido de la Garganta del Diablo mientras marchás por las pasarelas acelera las pulsaciones. Cada salto es una historia y un descubrimiento. Imperdible.
De paso aprovechás para conocer Misiones, con el pueblito de San Ignacio -alberga las magníficas ruinas jesuíticas y la casa del escritor Horacio Quiroga- y las minas de Wanda (podés entrar a ver cómo extraen las piedras preciosas) a la cabeza.
No solemos recibir demasiadas noticias que nos pongan orgullosos. Será que tenemos la autoestima vapuleada. A las buenas hay que potenciarlas.